La lengua escrita supuso una serie de ventajas que la lengua oral no podía cubrir, tales como la perdurabilidad del mensaje a transmitir y a la planificación en la construcción del mismo. Por ello, su desarrollo ha implicado la generación de las reglas específicas que, si bien son esenciales al momento de escribir, obviamos al momento de hablar.
Por ejemplo, cuando usamos la lengua oral existen una serie de herramientas alternas que nos ayudan a comunicar el contexto del mensaje que queremos transmitir, tales como el lenguaje proxémico o el kinésico, sin necesidad de expresarlo con palabras.
Sin embrago, en la lengua escrita no podemos apoyarnos en dichos lenguajes, por lo que para transmitir emociones, confianza, certidumbre, etc., debemos valernos, únicamente, de nuestro instrumento principal: la palabra.
REALIZAMOS COMO EJEMPLO UNA RADIONOVELA:
SOLO SE MUESTRA EL AUDIO
MARITERE MIGUEL ASPEITIA

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